
La Gran Invocación es una
plegaria, una oración, un mantram, una invocación, depende de
cómo se la utilice.
La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez
y en que expresa ciertas verdades esenciales, que todos los
hombres aceptan innata y normalmente:
-
la verdad de la
existencia de una inteligencia básica a la que vagamente
damos el nombre de Dios;
-
la verdad de que detrás
de todas las apariencias externas, el Amor, es el poder
motivador del Universo;
-
la verdad de que vino a
la Tierra una gran Individualidad, llamada Cristo por los
cristianos, que encarnó ese amor para que pudiéramos
comprenderlo;
-
la verdad de que el
amor y la inteligencia son ambos efectos de la Voluntad de
Dios;
-
y finalmente la verdad
eminente de que el Plan divino sólo puede desarrollarse a
través de la humanidad misma.
LA GRAN INVOCACIÓN *
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes de los hombres;
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres;
Que Cristo retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la
Tierra.
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LA GRAN INVOCACIÓN * - (versión adaptada)
Desde el punto de Luz en la Mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes humanas;
Que la Luz descienda a la Tierra.
Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios
Que afluya amor a los corazones humanos;
Que Aquél que Viene retorne a la Tierra.
Desde el centro donde la Voluntad de Dios es conocida
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades humanas,
El propósito que los Maestros conocen y sirven.
Desde el centro que llamamos la raza humana,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz
Y selle la puerta donde se halla el mal.
Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la
Tierra.
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* Estas dos son las versiones oficiales aceptadas. Tienen muy
poca diferencia entre sí; la segunda versión adaptada tiene en
cuenta las cuestiones de género, y el hecho de que Aquél que
Viene, es válido para todos los trasfondos religiosos. Modificar
estas versiones significa que ya no se le puede llamar "La Gran
Invocación"; aquellos que lo hacen, si son éticos, no deberían
difundirla con el nombre de La Gran Invocación sino con otro
nombre, pues no sería la invocación trasmitida a la humanidad
por el Instructor del Mundo, sino una cuestión particular.
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Toda la Invocación se refiere a ese inminente, influyente y
revelador depósito de energía, causa inmediata de todos los
acontecimientos sobre la Tierra, que indican el surgimiento de
algo nuevo y mejor; estos acontecimientos demuestran el avance
de la conciencia humana hacia una mayor luz.
Por lo general el llamado invocador ha sido hasta ahora de
naturaleza egoísta y formulado momentáneamente. Los hombres
oraron para sí mismos; invocaron la ayuda divina para quienes
ellos amaron, y dieron a sus necesidades fundamentales una
interpretación material. Esta Invocación es una plegaria
mundial, no contiene ninguna demanda personal ni anhelo
invocador transitorio; expresa la necesidad de la humanidad y
supera todas las dificultades, dudas e interrogantes, llegando
directamente a la Mente y al Corazón de Aquel en Quien vivimos,
nos movemos y tenemos nuestro ser; Aquel que permanecerá con
nosotros hasta el fin de los tiempos y “hasta que el último
cansado peregrino haya encontrado su camino al hogar”.
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Si se divulga ampliamente
esta Gran Invocación, podrá ser para la nueva religión mundial
lo que el Padre Nuestro ha sido para la cristiandad, y el Salmo
23 para el judío espiritual. Existen tres tipos de acercamiento
a esta gran Plegaria o Invocación:
1. Del público en general.
2. De los esoteristas o los aspirantes y de los discípulos del
mundo.
3. De los miembros de la Jerarquía.
Primero el público en general, la considerará como plegaria a
Dios Trascendente, aunque no lo reconozca como inmanente en Su
creación, y la elevará en alas de la esperanza: esperanza de
luz, de amor y de paz, que todos anhelan incesantemente. También
será considerada como plegaria para iluminar a los gobernantes y
dirigentes de todos los grupos que manejan los asuntos
mundiales; como ruego para que fluya amor y comprensión entre
los hombres y vivan mutuamente en paz; como demanda para cumplir
la voluntad de Dios, sobre la cual la gente nada puede saber y
considera tan inescrutable y omnicluyente que su reacción normal
es esperar y creer; como plegaria para fortalecer el sentido de
responsabilidad humana, a fin de que los reconocidos males
actuales - que tanto angustian y confunden a la humanidad-
puedan ser eliminados y refrenada alguna indefinida fuente del
mal; finalmente será considerada como oración para restablecer
una condición primordial, también indefinida, de beatífica
felicidad y desaparición de todo sufrimiento y dolor en la
Tierra. Todo esto es bueno y útil para los pueblos y es lo único
que puede efectuarse en forma inmediata.

Segundo, los esoteristas, los aspirantes y quienes están
espiritualmente orientados, lograrán un acercamiento más
profundo y comprensivo. Reconocerán el mundo de las causas y a
Quienes se hallan subjetivamente detrás de los asuntos
mundiales, los Dirigentes espirituales de nuestra vida. Ellos
están preparados para alentar e indicar, a quienes poseen
verdadera visión, no sólo la razón de los acontecimientos
suscitados en los distintos sectores de la vida humana, sino
también revelarse aquello que permitirá a la humanidad pasar de
la oscuridad a la luz. Si se adopta esta actitud fundamental,
será evidente la necesidad de difundir ampliamente los hechos
subyacentes, iniciándose una era de divulgación espiritual,
ideada por los discípulos y llevada a cabo por los esoteristas.
Esta era comenzó en 1875 cuando se proclamó la realidad de la
existencia de los Maestros de Sabiduría, prosperando a pesar del
escarnio, la negación y las erróneas interpretaciones de la
naturaleza sustancial de lo que puede ser corroborado y la
respuesta intuitiva de los estudiantes esotéricos y de muchos
intelectuales de todo el mundo.
Un nuevo tipo de místico se está reconociendo; difiere de los
místicos del pasado porque se interesa en forma práctica por los
acontecimientos mundiales y no únicamente por las cuestiones
religiosas y eclesiásticas; se caracteriza por la falta de
interés en su desarrollo personal, por su capacidad para ver a
Dios Inmanente en todo credo, no sólo en su propia y determinada
creencia religiosa, y también por la capacidad de vivir su vida
a la luz de la divina Presencia. Todos los místicos han podido
hacerlo en mayor o menor grado, pero el místico moderno es capaz
de indicar a los demás, con toda claridad las técnicas a seguir
en el Sendero; combina mente y corazón, inteligencia y
sentimiento, más una percepción intuitiva de que hasta ahora
carecía. No sólo la paz de su propia alma sino también la clara
luz de la Jerarquía espiritual, iluminan ahora el camino del
místico moderno, y esto irá acrecentándose.
Tercero, ambos grupos, el público en general y los aspirantes
mundiales en sus diversos grados, tienen entre ellos, quienes se
destacan de lo común porque poseen una más profunda visión y
comprensión; ocupan la “tierra de nadie” por un lado entre las
masas y los esoteristas y por otro entre los esoteristas y los
Miembros de la Jerarquía. No olvidar que Ellos también emplean
la Gran Invocación, y que no pasa día sin que Cristo Mismo la
entone.
El empleo de esta Invocación o plegaria, más la acrecentada
expectativa por la venida de Cristo, ofrecen hoy la máxima
esperanza para la humanidad. Egregios Hijos de Dios siempre han
venido en respuesta a la demanda de la humanidad y siempre
vendrán, y Aquel a quien todos los hombres esperan, está en
camino.
Texto adaptado del folleto: "La
Gran Invocación - Su uso y significado".