
| <<< Principal |
|
"Enseñen a los hombres a utilizar La Gran Invocación para que llegue a ser una plegaria mundial, y para enfocar la demanda invocadora de la humanidad." Maestro Tibetano |
|
Qué es La Gran Invocación
La Gran Invocación es una plegaria, una oración, un mantram, una invocación, depende de cómo se la utilice.
La belleza y la fuerza de esta Invocación reside en su sencillez y en que expresa ciertas verdades esenciales, que todos los hombres aceptan innata y normalmente:
LA
GRAN INVOCACIÓN *
* * * * * LA GRAN INVOCACIÓN * - (versión adaptada) Desde el
punto de Luz en la Mente de Dios, Desde el
punto de Amor en el Corazón de Dios Desde el
centro donde la Voluntad de Dios es conocida Desde el
centro que llamamos la raza humana, Que la Luz, el Amor y el Poder restablezcan el Plan en la Tierra. * * * * *
Ver La Gran Invocación en otros idiomas y dialectos
* Estas dos son las versiones oficiales aceptadas. Tienen muy poca diferencia entre sí; la segunda versión adaptada tiene en cuenta las cuestiones de género, y el hecho de que Aquél que Viene, es válido para todos los trasfondos religiosos. Modificar estas versiones significa que ya no se le puede llamar "La Gran Invocación"; aquellos que lo hacen, si son éticos, no deberían difundirla con el nombre de La Gran Invocación sino con otro nombre, pues no sería la invocación trasmitida a la humanidad por el Instructor del Mundo, sino una cuestión particular.
* * * * *
Por
lo general el llamado invocador ha sido hasta ahora de naturaleza egoísta
y formulado momentáneamente. Los hombres oraron para sí mismos;
invocaron la ayuda divina para quienes ellos amaron, y dieron a sus
necesidades fundamentales una interpretación material. Esta Invocación
es una plegaria mundial, no contiene ninguna demanda personal ni anhelo
invocador transitorio; expresa la necesidad de la humanidad y supera todas
las dificultades, dudas e interrogantes, llegando directamente a la Mente
y al Corazón de Aquel en Quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro
ser; Aquel que permanecerá con nosotros hasta el fin de los tiempos y
“hasta que el último cansado peregrino haya encontrado su camino al
hogar”.
* * * * * Si
se divulga ampliamente esta Gran Invocación, podrá ser para la nueva
religión mundial lo que el Padre Nuestro ha sido para la cristiandad, y
el Salmo 23 para el judío espiritual. Existen tres tipos de acercamiento
a esta gran Plegaria o Invocación:
1. Del público en general. 2. De los esoteristas o los aspirantes y de
los discípulos del mundo. 3. De los miembros de la Jerarquía. Primero el público en general, la considerará
como plegaria a Dios Trascendente, aunque no lo reconozca como inmanente
en Su creación, y la elevará en alas de la esperanza: esperanza de luz,
de amor y de paz, que todos anhelan incesantemente. También será
considerada como plegaria para iluminar a los gobernantes y dirigentes de
todos los grupos que manejan los asuntos mundiales; como ruego para que
fluya amor y comprensión entre los hombres y vivan mutuamente en paz;
como demanda para cumplir la voluntad de Dios, sobre la cual la gente nada
puede saber y considera tan inescrutable y omnicluyente que su reacción
normal es esperar y creer; como plegaria para fortalecer el sentido de
responsabilidad humana, a fin de que los reconocidos males actuales - que
tanto angustian y confunden a la humanidad- puedan ser eliminados y
refrenada alguna indefinida fuente del mal; finalmente será considerada
como oración para restablecer una condición primordial, también
indefinida, de beatífica felicidad y desaparición de todo sufrimiento y
dolor en la Tierra. Todo esto es bueno y útil para los pueblos y es lo
único que puede efectuarse en forma inmediata. Segundo, los esoteristas, los aspirantes y
quienes están espiritualmente orientados, lograrán un acercamiento más
profundo y comprensivo. Reconocerán el mundo de las causas y a Quienes se
hallan subjetivamente detrás de los asuntos mundiales, los Dirigentes
espirituales de nuestra vida. Ellos están preparados para alentar e
indicar, a quienes poseen verdadera visión, no sólo la razón de los
acontecimientos suscitados en los distintos sectores de la vida humana,
sino también revelarse aquello que permitirá a la humanidad pasar de la
oscuridad a la luz. Si se adopta esta actitud fundamental, será evidente
la necesidad de difundir ampliamente los hechos subyacentes, iniciándose
una era de divulgación espiritual, ideada por los discípulos y llevada a
cabo por los esoteristas. Esta era comenzó en 1875 cuando se proclamó la
realidad de la existencia de los Maestros de Sabiduría, prosperando a
pesar del escarnio, la negación y las erróneas interpretaciones de la
naturaleza sustancial de lo que puede ser corroborado y la respuesta
intuitiva de los estudiantes esotéricos y de muchos intelectuales de todo
el mundo. Un nuevo tipo de místico se está reconociendo;
difiere de los místicos del pasado porque se interesa en forma práctica
por los acontecimientos mundiales y no únicamente por las cuestiones
religiosas y eclesiásticas; se caracteriza por la falta de interés en su
desarrollo personal, por su capacidad para ver a Dios Inmanente en todo
credo, no sólo en su propia y determinada creencia religiosa, y también
por la capacidad de vivir su vida a la luz de la divina Presencia. Todos
los místicos han podido hacerlo en mayor o menor grado, pero el místico
moderno es capaz de indicar a los demás, con toda claridad las técnicas
a seguir en el Sendero; combina mente y corazón, inteligencia y
sentimiento, más una percepción intuitiva de que hasta ahora carecía.
No sólo la paz de su propia alma sino también la clara luz de la
Jerarquía espiritual, iluminan ahora el camino del místico moderno, y
esto irá acrecentándose. Tercero, ambos grupos, el público en general y
los aspirantes mundiales en sus diversos grados, tienen entre ellos,
quienes se destacan de lo común porque poseen una más profunda visión y
comprensión; ocupan la “tierra de nadie” por un lado entre las masas
y los esoteristas y por otro entre los esoteristas y los Miembros de la
Jerarquía. No olvidar que Ellos también emplean la Gran Invocación,
y que no pasa día sin que Cristo Mismo la entone. El empleo de esta Invocación o plegaria, más la
acrecentada expectativa por la venida de Cristo, ofrecen hoy la máxima
esperanza para la humanidad. Egregios Hijos de Dios siempre han venido en
respuesta a la demanda de la humanidad y siempre vendrán, y Aquel a quien
todos los hombres esperan, está en camino. Texto
adaptado del folleto: "La Gran Invocación - Su uso y signficado". |